La bella durmiente

La bella durmiente es una adaptación del cuento homónimo recogido por  Charles Perrault, de modo de coincidir en número de sílabas de versos  castellanos con el número de notas de la tercera voz de la fuga de la  Fantasía y Fuga en la menor, BWV 904, de J.S. Bach.


Erase una vez en un país
una pareja de monarcas muy enojados
porque no podían tener hijos
Aunque han recorrido aguas y santuarios por doquier
y no sabían como hacer
Pero al final en un manual
leyeron el procedimiento correcto
y lo supieron aplicar hasta llegar
a dar a luz a una niña
que pronto ganó la admiración de la región
Y siete hadas del cantón
le dieron cada una un don
Pero una octava que llegó después
en vez de un don, le hechó la maldición
de que muriera pinchada por un huso
Las otras hadas sin chistar
trataron todas de anular
aquel hechizo, pero el mal
se hace con más facilidad
que el bien y este no pudo más
que un poco mitigar la adversidad.

Varios años después
la princesa se pinchó, nomás,
pero no se murió
sino que igual que todo el mundo
allá en el palacio
(sacando a la reina y a su marido)
se quedó dormida.

Un siglo después
ella aún seguía durmiendo la mona
Pero en ese país había otra administración;
El rey se había muerto,
al igual que la reina, mucho tiempo atrás,
Qué me contás;

Había otra familia real
Y un príncipe que fue a recorrer
los bosques donde se chusmeaba
que tras la vegetación
aún dormía la princesa Argentina,
Y la halló, y la dejó
durmiendo y le robó la joya
que tenía ella bajo el tul,
Porque él no era otro
que el principe Carlos Saúl.

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