Por la fuerza no

Imaginate m'hijo

April 23, 2019

Había una vez un país donde los obreros y los empleados ganaban sueldos muy bajos, los jóvenes no podían conseguir trabajo y debían emigrar, los alquileres estaban muy por encima de lo que la gente podía pagar, las jubilaciones no alcanzaban para nada y además había que mendigarlas haciendo horas y horas de cola frente a la caja, para después perderlas a manos de los rapiñeros que a su vez hacían cola para esperar a los viejitos que salían de cobrar.
Un día, ese país, cuyo gobierno había sido elegido democráticamente, cayó bajo la tutela de una dictadura que obligó a los obreros y a los empleados a ganar sueldos muy bajos, impidió que hubiera trabajo para los jóvenes, forzándolos a emigrar, impuso alquileres que estaban muy por encima de lo que la gente podía pagar, y jubilaciones que no alcanzaban para nada, y que además debían ser mendigadas haciendo horas y horas de cola frente a la caja, para después ser arrebatadas de manos de sus poseedores por rapiñeros que a su vez hacían cola para esperar a los viejitos que salían de cobrar.
Pero los habitantes de ese país opusieron una tenaz resistencia al gobierno de facto, acabando por derrotar a los dictadores, y dejándoles bien clarito que, si era una cuestión de vivir mal, había que hacerlo por propia voluntad, y no porque a un puñado de capitanejos se les antojara.
Conquistada la restauración democrática, entonces, y sobre las ruinas dejadas por la dictadura, nuestros héroes se abocaron minuciosa y concienzudamente a la construcción de un país donde los obreros y los empleados ganaran sueldos muy bajos, los jóvenes no pudieran conseguir trabajo y debieran emigrar, los alquileres estuvieran muy por encima de lo que la gente pudiera pagar, las jubilaciones no alcanzaran para nada y además hubiera que mendigarlas haciendo horas y horas de cola frente a la caja, para después perderlas a manos de los rapiñeros que a su vez hacían cola para esperar a los viejitos que salieran de cobrar.